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Club de lectura de Calatayud

Ángel González

Ángel González

Artritis metafísica




Siempre alguna mujer me llevo de la nariz
(para no hacer mención de otros apéndices).

Anillado
como un mono doméstico,
salte de cama en cama.
¡Cuánta zalema alegre,
qué equilibrios tal altos y difíciles,
qué acrobacias tan ágiles,
qué risa!

Aunque era un espectáculo hilarante,
hubo quien se dolió de mis piruetas,
lo cual no es nada extraño:
en semejante trance
yo mismo
me rompí el alma en más de una ocasión.

Es una pena que esos golpes
que, entregados al júbilo del vuelo,
entonces casi no sentimos,
algunas tardes ahora,
en el otoño,
cuando amenaza lluvia
y viene el frío,
nos vuelvan a doler tanto en el alma;
renovado dolor que no permite
reconciliar el sueño interrumpido.

En esas condiciones no hay alivio posible:
ni el bálsamo falaz de la nostalgia,
ni el más firme consuelo del olvido.



Enviado por Bris







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